Con la bendición de Dios, la semana pasada ha iniciado en nuestro Seminario del Buen Pastor el ciclo formativo 2026-2027. Siete nuevos seminaristas integran el Curso Introductorio, doce cursan la etapa discipular o de filosofía, ocho la etapa configurativa o de teología, tres vivirán su experiencia pastoral y tres luego de concluir sus etapas en el seminario están ya en la síntesis vocacional.
+ Al mirar el grupo de seminaristas
sentimos muy cercano al Señor Jesús. Estos jóvenes dejan sus hogares e ingresan
al Seminario porque escuchan su voz que los llama, y perciben que ese llamado
es al sacerdocio, por eso han venido al Seminario. La cercanía de Jesús nos
llene de grande paz, Él está con nosotros. La vocación de estos muchachos nos
llene de gratitud y alegría en el Señor Jesús. Los pongamos en sus manos. Esta
semana han vivido sus ejercicios espirituales y el próximo jueves 27, Dios
mediante, celebraremos la Misa por el inicio de este curso, pidiendo la luz del
Espíritu Santo. En ella, 7 seminaristas recibirán su sotana. Encomiendo a todos
ellos a su oración.
+ Mirar a estos muchachos seminaristas
dejar su casa y venir al seminario en busca de la misión a la que el Señor
Jesús los llama, nos recuerda algo muy luminoso en nuestra persona y en nuestra
vida. A cada uno el Señor nos ha amado desde
siempre y nos ha llamado a la existencia en este tiempo preciso que vivimos para
ser un don suyo para los demás. A todos nos hizo diferentes y siempre
necesitados de los demás. Nos hizo unos para otros, cada uno un don especial. Somos
un don de Dios. En el bautismo nos ha llamado a ser santos, a transparentar la
imagen de su Hijo, por el Don del Espíritu Santo. Y desde nuestra persona, en
el vivir de cada día nos va mostrando el camino por el que el Señor Jesús nos
llama a seguirlo, para ser ese don de Dios dejándonos transformar por Él.
Para disponer nuestra persona a escuchar el llamado del Señor
Jesús, nos dice el Papa León XIV: “dediquen tiempo a la adoración eucarística,
mediten asiduamente la Palabra de Dios para vivirla cada día, participen activa
y plenamente en la vida sacramental y eclesial. De este modo conocerán al Señor
y, en la intimidad propia de la amistad, descubrirán cómo entregarse a los
demás, en el camino del matrimonio, o del sacerdocio, o del diaconado
permanente, o en la vida consagrada, religiosa o seglar: toda vocación es un
don inmenso para la Iglesia y para quien la acoge con alegría”.
El seminario es “siempre un signo de esperanza
para la Iglesia”, “un motivo de
verdadera alegría”. Sea este curso una grande bendición de Dios.
++ Los invito a leer con tranquilidad el Mensaje del Santo Padre el Papa León XIV con ocasión de la XI JORNADA MUNDIAL DE ORACIÓN POR EL CUIDADO DE LA CREACIÓN, que empezaremos a celebrar el próximo día primero de septiembre. Es un llamado muy apremiante del Papa a la conversión de nuestro corazón para cuidar la vida y la creación. Lo comentaremos en el Timonel del próximo domingo.

