COMUNICADO: FELIZ RETORNO A CLASES - MAR ADENTRO - Seminario de Información y Evangelización de la Arquidiócesis de Acapulco

Breaking

sábado, 22 de agosto de 2026

COMUNICADO: FELIZ RETORNO A CLASES

 


Mons. Leopoldo González González

Está por iniciar el nuevo ciclo escolar en nuestra Patria. Siempre ha sido un momento de mucha esperanza para las familias y para la sociedad. No puede dejar de serlo. Todos necesitamos que lo sea y para ello es necesaria la mano de todos.




Hay al menos tres alianzas que son fundamentales para el buen andar de la labor educativa: papás-hijos, maestros-alumnos, papás-maestros. El derecho-deber de la educación de los hijos está en los papás. Esta alianza de modo ordinario está asegurada por el amor de los padres que cuidan el desarrollo integral del hijo desde el momento en que empieza a vivir, al ser concebido, hasta que puede valerse por sí mismo y realizar en la sociedad el bien que es. La escuela es una ayuda muy valiosa para los papás en su misión. El maestro enseña no sólo los contenidos que imparte y las habilidades que procura. Su persona y su modo de vivir están ante sus alumnos una y otra vez, y es una lección que no pasa desapercibida a los alumnos. Para cumplir esta tarea es fundamental la alianza padres-maestros, que se hace apoyo mutuo en la búsqueda del bien integral de la nueva generación. La alianza maestros-alumnos tiene como bases el amor pedagógico del maestro por vocación, que busca el crecimiento integral del alumno y no sólo cumplir un programa, y el respeto y atención del alumno al maestro en un reconocimiento agradecido.  


+ Educar en los auténticos valores nos implica a todos. El Papa Francisco nos invitaba a un pacto global por la educación que involucrara “en la formación de personas maduras a las familias, comunidades, escuelas y universidades, instituciones, religiones, gobernantes, a toda la humanidad”. Que “con su testimonio y su trabajo, nos decía, se hagan promotores de los valores del cuidado, la paz, la justicia, la bondad, la belleza, la acogida del otro y la fraternidad… Que nos sostenga… la convicción de que en la educación se encuentra la semilla de la esperanza: una esperanza de paz y de justicia. Una esperanza de belleza, de bondad; una esperanza de armonía social”.


+ La esmerada preparación de cada clase por parte del maestro es grande expresión de respeto y de amor a los alumnos. Mucho ayuda a mantener en ellos el deseo de aprender. Pero no basta para educar. La cercanía, el arte de corregir y la paciencia son actitudes muy valiosas que no pueden faltar en la labor educativa.


= La cercanía del educador es ahora entre nosotros mucho más apremiante. El impacto de los huracanes, sismos y la ruda crueldad de la violencia han aumentado los niveles de ansiedad en muchas personas. También en niños, adolescentes y jóvenes. La cercanía del maestro hace mucho bien. Hace años un muy buen maestro nos recomendaba a quienes iniciábamos como profesores, que en cada clase nos diéramos una vuelta entre los pupitres de los alumnos y si mirábamos algún rasgo de preocupación, de tristeza o de estrago en alguno de ellos, al menos le preguntáramos: ¿Has estado bien? Le escucháramos, le diéramos una palabra de ánimo y estuviéramos atentos a su desarrollo. Mucho se necesita esta cercanía.


= El arte de corregir: el respeto de las normas, de las leyes que salvaguardan los derechos de las personas tiene una base necesaria en la firme convicción de que observar o no observar esas normas o leyes acarrea consecuencias diferentes. Ahí tiene gran valor el arte de corregir: respetando siempre la dignidad de cada persona, sin causarle daño ni humillarla, con una amable reflexión sobre su conducta, obligarle a restaurar, en la medida de lo posible, el daño causado a través de un servicio al grupo o a la persona ofendida. 


= La paciencia: los antiguos latinos describían la paciencia diciendo que cuando la cosecha se pierde, el labrador vuelve a sembrar. Qué gran paciencia necesitaron nuestros padres y maestros para acompañarnos en nuestro crecimiento y maduración. Así también la tengamos ahora entre nosotros.


El Papa León XIV nos recuerda que educar es “una misión de amor, porque no se puede enseñar sin amar. Los pequeños tienen derecho a la sabiduría, como exigencia básica para el reconocimiento de la dignidad humana. Enseñarles es afirmar su valor, darles las herramientas para transformar su realidad”. ¡Qué grande misión!


FELIZ RETORNO A CLASES.




XXIV Domingo del Tiempo Ordinario A Mt. 18, 21-35 UNA COMUNIDAD QUE VIVE EL PERDÓN COMO EXPRESIÓN DE LA MISERCORDIA

 Pbro. Lic. Bulmaro Hernández Morales   EVOCACIÓN DEL ESPÍRITU. Señor envíanos tu Espíritu para saber perdonar.  LECTURA DEL TEXTO. Mt...