COMUNICADO: “¡VIVA MÉXICO!”, para ello todos somos necesarios - MAR ADENTRO - Seminario de Información y Evangelización de la Arquidiócesis de Acapulco

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sábado, 12 de septiembre de 2026

COMUNICADO: “¡VIVA MÉXICO!”, para ello todos somos necesarios

 


Mons. Leopoldo González González 

Al recordar a nuestros Héroes Patrios y lanzar vivas en su honor la noche del próximo día 15, al mirar la gallardía y elegancia de quienes integran los contingentes del desfile cívico militar al día siguiente, no olvidemos lo que fueron aquellos más de 10 años de lucha armada por la independencia.
“De los seis millones de novohispanos existentes en 1810, más de la mitad eran mujeres y más de la mitad eran niños menores de 15 años. ¿Qué pasó con esta vasta mayoría de la población? ¿Permaneció ajena al conflicto? No podía, aunque lo deseara. La guerra deshizo familias, creó infinidad de viudas, viudos y huérfanos… muchos pequeños entre cero meses y cinco años de edad murieron por enfermedades respiratorias y digestivas, no se conseguían alimentos o llegaban en mal estado, muchos niños quedaron sin padre o sin madre, huérfanos que vieron nacer el México independiente ayunos de protección” (Guadalupe Jiménez C. “Y se hicieron de razones…”).
= ¿Por qué se prolongó tanto tiempo la lucha armada? Se habla de un resentimiento muy hondo entre los dos bandos debido a la crueldad inhumana de algunos hechos de guerra. Ese resentimiento generó grande odio y deseos de venganza entre los dos bandos. Pero otra violencia que enconó mucho la animadversión fue la violencia verbal.  Se señalaban uno a otro como “engendro del mal”. No había espacio para la negociación porque se consideraba perverso al interlocutor y perversas sus intenciones. Por ello fueron infructuosos muchos esfuerzos por encontrar una salida política al conflicto. Ante alguien visto como un “engendro del mal” la única opción que aparecía era eliminarlo. Hemos de preguntarnos con sinceridad sobre la manera como nos miramos, sobre todo cómo miramos a quienes no son de nuestro grupo o piensa diferente: ¿los vemos como personas que también busca construir el bien común y desde su punto de vista diferente puede enriquecer mi manera de ver y mejorar la realidad para juntos construir ese bien común? Y una pregunta anterior, ¿nuestra disposición permite a las personas mirarnos así? Cuando nuestra motivación es el bien de cada persona, nos hacemos cercanos tanto en nuestro hogar, como en el trabajo y en la sociedad.
Hace algunas semanas nos decía el Papa León XIV que en la crisis que vivimos a nivel mundial, que se manifiesta en las muchas formas de violencia que nos están destruyendo, en la polarización y desconfianza crecientes, la paz “reclama una palabra pública que respete a quien piensa distinto, instituciones puestas al servicio del encuentro, una memoria histórica que busque la verdad y la reconciliación y una vida social capaz de sostener la amistad cívica y el respeto mutuo en medio de la discrepancia”.
+ El 22 de Junio de 1810, el cabildo de Valladolid (hoy Morelia), envió una circular que debía ser leída en todas las parroquias del obispado con la petición a los párrocos de que la hicieran comprender a los fieles. Esta circular la leyó el Sr. Cura Don Miguel Hidalgo en Dolores, el Sr. Cura Don José María Morelos en Carácuaro y Nocupétaro, el P. Guadalupe Salto en Teremendo… Hay en ella un párrafo que puede darnos alguna luz: “La Patria se funda sobre el patriotismo. Sólo este apoyo es firme. Y el patriotismo consiste en el sacrificio de nuestros intereses particulares y de nuestras pasiones, porque la gloria y la felicidad de una nación es incompatible con el egoísmo e inercia de sus hijos. En fin, la presente generación va a decidir la suerte de las generaciones futuras”.
+ Los invito a rezar esta oración que de niño escuché en labios de mi madre y de mi abuela al final del Rosario: “Por estos misterios santos, de que hemos hecho recuerdo, te pedimos, oh María Inmaculada, de la Nación Mexicana la unión, paz y feliz gobierno…” Amén.
 

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