XXIV Domingo del Tiempo Ordinario A Mt. 18, 21-35 UNA COMUNIDAD QUE VIVE EL PERDÓN COMO EXPRESIÓN DE LA MISERCORDIA - MAR ADENTRO - Seminario de Información y Evangelización de la Arquidiócesis de Acapulco

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sábado, 12 de septiembre de 2026

XXIV Domingo del Tiempo Ordinario A Mt. 18, 21-35 UNA COMUNIDAD QUE VIVE EL PERDÓN COMO EXPRESIÓN DE LA MISERCORDIA


 Pbro. Lic. Bulmaro Hernández Morales

 

EVOCACIÓN DEL ESPÍRITU. Señor envíanos tu Espíritu para saber perdonar. 


LECTURA DEL TEXTO. Mt. 18, 21-35

En aquel tiempo, Pedro se acercó a Jesús y le preguntó: “Si mi hermano me ofende,

¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?” Jesús le contestó: “No sólo hasta siete, sino hasta setenta veces siete”. Entonces Jesús les dijo: “El Reino de los cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus servidores. El primero que le presentaron le debía muchos talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él, a su mujer, a sus hijos y todas sus posesiones, para saldar la deuda. El servidor, arrojándose a sus pies, le suplicaba, diciendo: ‘Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo’. El rey tuvo lástima de aquel servidor, lo soltó y hasta le perdonó la deuda. Pero, apenas había salido aquel servidor, se encontró con uno de sus compañeros, que le debía poco dinero. Entonces lo agarró por el cuello y casi lo estrangulaba, mientras le decía: ‘Págame lo que me debes’. El compañero se le arrodilló y le rogaba: ‘Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo’. Pero el otro no quiso escucharlo, sino que fue y lo metió en la cárcel hasta que le pagara la deuda. Al ver lo ocurrido, sus compañeros se llenaron de indignación y fueron a contar al rey lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: ‘Siervo malvado. Te perdoné toda aquella deuda porque me lo suplicaste. ¿No debías tú también haber tenido compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?’ Y el señor, encolerizado, lo entregó a los verdugos para que no lo soltaran hasta que pagara lo que debía. Pues lo mismo hará mi Padre celestial con ustedes, si cada cual no perdona de corazón a su hermano’’.

 

ELEMENTOS PARA LA COMPRENSIÓN DEL TEXTO

  • Seguimos leyendo el discurso eclesiológico o comunitario del Evangelio de Mateo. El texto del domingo pasado nos colocaba sobre la mesa el tema de la “corrección fraterna” (en caso de que algún hermano haya pecado en la comunidad); el de este domingo nos habla acerca del “Perdón” (Pedro aborda el problema de un hermano que peca “contra mí”). Es claro que, la corrección fraterna y el perdón, dos elementos indispensables y vitales para la comunidad de discípulos de Jesús.

  • Pedro va captando el espíritu de Jesús y da por supuesto que hay que perdonar más de dos o tres veces. Por eso propones “Perdonar hasta siete veces”. En el tiempo de Jesús, era suficiente, perdonar el mismo pecado, hasta tres veces. La respuesta de Jesús es radical: “Setenta veces siete”, habla de lo ilimitado que ha de ser el perdón. Siempre hay que perdonar. Para justificarlo, Jesús propone la parábola de los dos deudores. En un primer momento, la parábola subraya la actitud de aquel Rey que, en vez de esperar con paciencia, le perdona a su trabajador toda la deuda. En segundo lugar. La radical diferencia del deudor del Rey con su compañero. Cuando escucha la misma petición que él ha hecho al Rey, en vez de perdonar a su compañero lo mete a la cárcel. Y tercero, las palabras del Rey ante el deudor que no quiso perdonar a su compañero: “¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión contigo?”.

  • El mensaje de la parábola es muy claro: Primero, somos responsables del hermano por el simple hecho de que Dios nos ha perdonado. Segundo, nos advierte de lo que pasa si no perdonamos a los demás. El siervo de la parábola debía una cantidad incalculable e imposible de pagar, sin embargo, no se puso en condiciones de perdonar a su hermano que le debía en realidad una cantidad insignificante. No fue capaz de ser misericordioso como su Señor fue misericordioso con él. Por otra parte, qué significa: “perdonar de corazón”. El corazón en la antropología judía era el centro de las decisiones y de la voluntad. En este sentido, perdonar de corazón sería perdonar de verdad.

 

ILUMINACIÓN

 

MAGISTERIO DEL PAPA FRANCISCO

El Perdón es expresión de misericordia. “La parábola ofrece una profunda enseñanza a cada uno de nosotros. Jesús afirma que la misericordia no es solo el obrar del Padre, sino que ella se convierte en el criterio para saber quiénes son realmente sus verdaderos hijos. Así entonces, estamos llamados a vivir de misericordia, porque a nosotros en primer lugar se nos ha aplicado misericordia. El perdón de las ofensas deviene la expresión más evidente del amor misericordioso y para nosotros cristianos es un imperativo del que no podemos prescindir. ¡Cómo es difícil muchas veces perdonar! Y, sin embargo, el perdón es el instrumento puesto en nuestras frágiles manos para alcanzar la serenidad del corazón. Dejar caer el rencor, la rabia, la violencia y la venganza son condiciones necesarias para vivir felices. (MV, 9).

 

VI PLAN DIOCESANO DE PASTORAL

 

·       La Arquidiócesis de Acapulco, en su VI Plan Diocesano de Pastoral, ha hecho la “Opción de ser una Iglesia Misericordiosa”, como Jesucristo la soñó (Marco Doctrinal, nn 13 – 16).

·       Por esta razón, “Todo en su acción pastoral debería estar revestido por la ternura con la que se dirige a los creyentes; nada en su anuncio y en su testimonio hacia el mundo puede carecer de misericordia. La credibilidad de la Iglesia pasa a través del camino del amor misericordioso y compasivo. La Iglesia «vive un deseo inagotable de brindar misericordia». Tal vez por mucho tiempo nos hemos olvidado de indicar y de andar por la vía de la misericordia. Por una parte, la tentación de pretender siempre y solamente la justicia ha hecho olvidar que ella es el primer paso, necesario e indispensable; la Iglesia no obstante necesita ir más lejos para alcanzar una meta más alta y más significativa. Por otra parte, es triste constatar cómo la experiencia del perdón en nuestra cultura se desvanece cada vez más. Incluso la palabra misma en algunos momentos parece evaporarse. Sin el testimonio del perdón, sin embargo, queda solo una vida infecunda y estéril, como si se viviese en un desierto desolado. Ha llegado de nuevo para la Iglesia el tiempo de encargarse del anuncio alegre del perdón. Es el tiempo de retornar a lo esencial para hacernos cargo de las debilidades y dificultades de nuestros hermanos. El perdón es una fuerza que resucita a una vida nueva e infunde el valor para mirar el futuro con esperanza” (MV, 10).


ORACIÓN. Te invito a traer a tu mente y a tu corazón a aquellas personas que hayas o te hayan ofendido durante este tiempo. ¿Cómo reaccionaste en ese momento? ¿Cuál fue tu actitud frente a la persona que ofendiste o te ofendió?¿Qué emociones o sentimientos provocaron en ti la ofensa? Platícalo con el Señor.


COMPROMISO. Promover y crear espacios sanadores en nuestras familias o parroquias. Una opción podría ser los CÍRCULOS FAMILIARES (CF). Los CF, buscan la cohesión familiar a través del diálogo y el perdón. Los pasos: Sentarse en círculo en un espacio cómodo de la casa o la parroquia; cada miembro expresa su sentir durante este tiempo de pérdida o conflictos en el quizás nos hemos ofendido (Todos escuchan de forma empática); el que coordina el CF, que puede ser el jefe de familia o el párroco, invita a la toma de acuerdos para mejorar el caminar como familia o parroquia; se termina el CF, con una oración y convivencia del Perdón.

XXIV Domingo del Tiempo Ordinario A Mt. 18, 21-35 UNA COMUNIDAD QUE VIVE EL PERDÓN COMO EXPRESIÓN DE LA MISERCORDIA

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