LOS JOVENES Y LAS MOTOCICLETAS - Remando juntos en familia - MAR ADENTRO - Seminario de Información y Evangelización de la Arquidiócesis de Acapulco

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sábado, 15 de agosto de 2026

LOS JOVENES Y LAS MOTOCICLETAS - Remando juntos en familia

 


Pbro. Alvaro Sánchez Quevedo

 Desde que se inventaron cada uno de los medios de transporte, la sociedad ha tenido que ponerse de acuerdo para fijar ciertas normas, leyes en cuanto al perfil, la edad adecuada para que una persona esté frente a un volante y pueda conducir con responsabilidad un vehículo.

En los últimos años en varias ciudades y poblaciones de nuestra diócesis de Acapulco, han proliferado el uso de las motocicletas, se percibe que dicha demanda responde a que es más económico que adquirir un automóvil, consume menos gasolina, es más veloz para distancias no tan largas por su tamaño, y fácil de encontrar estacionamiento para él.

El fenómeno que se ha generado es que la conducción de las motocicletas es ejecutada por adolescentes y jóvenes, que obviamente aún no cuentan con la suficiente madurez para dicha responsabilidad; toda una serie de accidentes que desafortunadamente algunos han concluido en la muerte del conductor o de los peatones, o en otros conductores, demuestran que no es viable que a una persona de pocos años se le permita conducir.

En el cerebro humano la corteza pre frontal entre sus funciones tiene: el control de los impulsos, el autocontrol y supervisión, solución de los problemas, criterio, pensamiento crítico entre otros, y dicha parte de nuestro cerebro alcanza su madurez a la edad de 25 años, es cierto que cuando el individuo tiene 18 años su proceso es avanzado pero aún no ha concluido todo su desarrollo y madurez; luego entonces ¿porqué permitir que un adolescente de 12 años conduzca una cuatrimoto?, ¿porqué darle la llave de la motocicleta a tu hijo de 16 años para que vaya a la preparatoria?, quizás a aprendido a conocer como funciona el vehículo, pero no cuenta con la suficiente madurez para ser responsable de conducirlo. Su corteza prefrontal no ha madurado.

Es conveniente hacer una invitación a los padres de familia, para que realicen un serio discernimiento si es correcto permitirle a su hijo adolescente que esté frente a un volante, quizás algunos papás ponen como argumentos el que ellos pueden ayudar a la familia facilitando algunos mandados, que puedan ir a sus lugares de estudio de una forma más cómoda, o simplemente porque quieren darle gusto a ese deseo que el hijo/a anhela.


No está demás recordar que en la etapa de la adolescencia y juventud existen ciertas características al momento de conducir: A) pobre habilidad para detectar peligros, en cuantas ocasiones por juego, por distracción, por sorprender a sus amigos, han llegado a exponer la propia vida o la de sus acompañantes. B)
  existe una tendencia a buscar emociones fuertes, es conocido que, al calor de la emoción, muchos jóvenes se ponen retos, desafíos ya sea que han visto en redes sociales, series, películas, videos, donde no son conscientes de todo lo que ponen en juego. C) se tiene una sobre estimación de las habilidades de la conducción, sienten que poseen la suficiente pericia y experiencia para manejar cualquier tipo de dificultad. D) distracción al momento de conducir, con frecuencia se observa que van atendiendo a su teléfono celular, van conversando con su acompañante, e incluso faltando a una norma de circulación no usan un solo carril, sino que con toda tranquilidad comparten el mismo carril con algún compañero, de tal forma que de modo paralelo ocupan el espacio para platicar, conversar o simplemente jugar.

Todo este fenómeno de la abundancia de motocicletas conducidas por adolescentes y jóvenes, pone a la luz una realidad compleja donde interactúan varios actores: padres de familia que de manera irresponsable permiten que sus hijos se pongan frente a un volante, adolescentes y jóvenes que por moda, por querer experimentar emociones no alcanzan a darse cuenta de la responsabilidad que conlleva conducir un vehículo, autoridades que por diferentes motivos se han visto débiles, permisivos,  y les ha faltado firmeza para aplicar las normas de la circulación, leyes que no respetan y no impulsan a la sociedad a que las cumplan. Pidamos por todas las familias, para que, en papás e hijos adolescentes entre la cordura y la prudencia, y eviten tantos accidentes y decesos.

LOS JOVENES Y LAS MOTOCICLETAS - Remando juntos en familia

  Pbro. Alvaro Sánchez Quevedo   Desde que se inventaron cada uno de los medios de transporte, la sociedad ha tenido que ponerse de acuerd...