Remando juntos en familia - LOS PAPAS: ACOMPAÑANTES Y ACOMPAÑADOS - MAR ADENTRO - Seminario de Información y Evangelización de la Arquidiócesis de Acapulco

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sábado, 5 de septiembre de 2026

Remando juntos en familia - LOS PAPAS: ACOMPAÑANTES Y ACOMPAÑADOS

 



Pbro. Alvaro Sánchez Quevedo

 

Una de las realidades que constatamos como humanidad, es que los seres humanos a pesar de contar con muchas habilidades, capacidades, talentos, en el caminar de la vida necesitamos estar y sentirnos acompañados por otras personas para poder avanzar y lograr nuestros objetivos y metas.

En el seno de todas las familias, es necesario entrar en esta dinámica de ser acompañantes y estar acompañados. Como misión sabemos que los padres de familia tienen esta delicada tarea, de formar, ayudar, acompañar a sus hijos. Ante esta encomienda tan natural existen papás que no alcanzan a dimensionar la relevancia que esta acción tiene en el proceso de madurez de sus hijos. Por otro lado, los hijos en todo este proceso de desarrollo y su búsqueda de independencia, algunos presentan ciertas resistencias para dejarse formar y acompañar.

Los dichos populares encierran en parte la sabiduría de la vida, dice uno de ellos “dos cabezas piensan mejor que una”, que importante es el cultivar la humildad para consultar, pedir otra opinión, y no andar por la vida haciendo y decidiendo, privándose de la riqueza que otras personas nos pueden aportar con su punto de vista.

Por parte de los padres de familia es recomendable que sean conscientes que algo básico, fundamental, importante, es su presencia física dentro de la vida de la familia, curiosamente los seres humanos sobre todo en las etapas de la infancia, adolescencia y juventud,  para autoafirmarnos, sentirnos valorados, reconocidos necesitamos que nuestras figuras paternas estén presentes en momentos concretos de nuestra vida, por ejemplo: nuestro cumpleaños, cuando tenemos alguna participación en algún festival de nuestras escuelas, cuando estamos enfermos, cuando hemos tenido algún logro o éxito, aluna graduación. Es comprensible que en ocasiones por motivos de trabajo, de algunos compromisos o de salud, para los papás no les sea posible estar ahí, pero también hay que decirlo que algunos con mucha ligereza o por pereza, no le dan la debida importancia y con tranquilidad simplemente no asisten.

Otro momento importante del acompañamiento de los padres con los hijos, es propiciar espacios de diálogo, de encuentro donde se esté en la disposición de hablar y de escuchar. Todos los seres humanos tenemos necesidad de compartir lo que sentimos, pensamos y de lo que nos acontece, con mayor razón un hijo necesita que papá y mamá “tengan tiempo” para escucharlos. La etapa de la adolescencia es un poco complicada ya que la persona tiende a encerrarse en si misma, a reservarse muchas cosas, y a manifestar más confianza con sus amigos de la misma edad, quien obviamente los pueden escuchar pero por la falta de experiencia de vida no pueden hacer grandes aportes que le amplie la visión al adolescente, por ello es invitar a los padres de familia que se llenen de mucha paciencia, que sepan esperar los momentos, los espacios, las condiciones para poder entablar un mejor diálogo.

Que recomendable es, que los papás busquen ayuda con personas que sean ajenas en cierto modo a la dinámica familiar, para pedir una opinión, un consejo, un punto de vista sobre alguna situación que se está dando en el hogar. Buscar amigos de confianza, no solamente en el sentido de que se sientan cómodos al platicar sus asuntos, sino que sean personas que en su estilo de vida proyecten la vivencia de valores y principios comunes a los papás. Si se tiene la posibilidad asistir con un psicólogo, un sacerdote, religiosa, o agente de pastoral que den testimonio de vida cristiana.

Recordemos que en ocasiones existen ciertas resistencias o prejuicios para pedir ayuda a los demás, quizás por el temor de que no se dé la suficiente secrecía y los asuntos familiares sean ventilados, o por el miedo a que se genere una dependencia que termine en una manipulación, o en una injerencia fuerte de parte de quien ayuda, que los papás se sientan invadidos en su intimidad como familia.

 

 

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