HACIA UNA MADUREZ PSICOLOGICA Y ESPIRITUAL 2026| COMO MANTIENE UN CRISTIANO UNA BUENA SALUD (1) - MAR ADENTRO - Seminario de Información y Evangelización de la Arquidiócesis de Acapulco

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sábado, 5 de septiembre de 2026

HACIA UNA MADUREZ PSICOLOGICA Y ESPIRITUAL 2026| COMO MANTIENE UN CRISTIANO UNA BUENA SALUD (1)

 



Mtra. Psic. Olga Margarita Rivera O. | Codipacs Chilpancingo-Chilapa


Temas como la salud y la belleza, lograr un aspecto físico que llame la atención, vivir sin dolores ni enfermedades hasta una edad avanzada, ocupan hoy un lugar destacado en los medios de comunicación y en las conversaciones habituales. No es exagerado decir que el eslogan “gozar de buena salud, ser guapo, rico y eternamente joven” se ha convertido en la razón de vivir de muchos de los habitantes del primer mundo.

No es coincidencia que la gente desee ser guapa y estar sana, esta aspiración no la han generado únicamente las ingeniosas estrategias publicitarias, sino que responde a necesidades inherentes al ser humano.

Algunos apuntan a las necesidades espirituales para, con habilidad hacer de ellas un negocio y justamente esta publicidad es la más eficaz, pues al conectar los principales deseos espirituales con objetivos comerciales, ofrecen lo que la gente anhela de manera consciente o inconsciente: ser feliz, realizarse, encontrar un sentido a su existencia, ósea, conseguir una alta calidad de vida.

Aunque esta calidad de vida esperada y deseada depende de diversos factores, el más importante es sin duda la salud.

Que es Salud

Pero ¿qué es la salud? ¿qué tipo de salud se busca en realidad? ¿sabemos qué es en realidad? ¿no estaremos comprendiendo la salud como la conservación de una condición ideal de la vida biológica, a costa de olvidar otras dimensiones del ser humano? ¿acaso el hombre actual necesita únicamente este tipo de salud?

La definición que alcancemos del concepto de salud, servirá sin duda, para entender mejor la conciencia que el hombre contemporáneo tiene de sí mismo, es decir, muy probablemente reflexionar sobre la salud nos ayudará a comprender al hombre moderno.

En el artículo anterior analizamos el concepto de salud según la Organización Mundial de la Salud, la cual precisa que la salud no sólo es la ausencia de enfermedad, sino una suerte de bienestar general ligado a algo más que la salud física y mental, pues concierne igualmente al estado del corazón del hombre y de sus relaciones sociales.

La salud es, por consiguiente, lo contrario del estado de enfermedad y exige un modo de vida apropiado, así como la capacidad de controlar los propios pensamientos y emociones.

En esta línea, la enfermedad se comprende necesariamente de modo distinto; ella es la que provoca el sufrimiento que el hombre experimenta en el plano físico, mental y espiritual, y es el sufrimiento concreto el que ayuda a tomar conciencia de la fragilidad de la naturaleza humana.

No es extraño que los temas de la enfermedad, el sufrimiento y el dolor se abran paso con dificultad, pues en el mundo actual, se trata a menudo la vida biológica como la única forma de existencia posible para el ser humano, y se considera la salud mental como el bienestar que se percibe casi exclusivamente desde niveles materialistas, hasta el punto de intentar a toda costa eliminar el dolor y evitar cualquier forma de sufrimiento, además la muerte biológica  es considerada por muchos como fin absoluto de la existencia humana.

Por estas razones, muchas personas esperan hoy de la medicina su salvación, que se entiende habitualmente como el mantenimiento de una buena salud y la prolongación de la vida.

La Salud y la Enfermedad para el cristiano

La posición del hombre contemporáneo respecto de la enfermedad, el sufrimiento, la muerte y el papel del médico afianza sus raíces en unas presunciones antropológicas más amplias, así como en la esperanza de la humanidad de superar toda enfermedad y de tener una vida larga, dichosa y sin sufrimiento alguno; sin embargo, no se puede separar el cuerpo del alma ni de la dimensión espiritual, que es para el hombre más determinante que la dimensión biológica

El rechazo de la dimensión espiritual en terapias que se limitan a tratar los niveles biológico y psicológico lleva a la cosificación de la criatura, que tiene en sí, en su esencia misma, la huella de Dios.

La medicina actual no dispone de remedios que garanticen la curación del hombre en su integridad, o sea, en todas sus dimensiones; los límites de la medicina y intuición de que las terapias que se limitan a tratar el plano físico o psicosomático no son suficientes ni eficaces, motivan al hombre a recurrir a “maestros” espirituales o a “videntes”.

Varios siglos antes de nuestra era, en la medicina tradicional china, se consideraba al cuerpo humano como un sistema de partes interdependientes que gozaban de un equilibrio natural; la enfermedad se entendía como una disfunción de este equilibrio, que podía ser alterado por numerosos factores, debido por ejemplo a una alimentación inadecuada, a la falta de ejercicio y de sueño o a unas relaciones sociales alteradas; la tarea del médico consistía sobre todo en prevenir, es decir, en impedir el surgimiento y el desarrollo de la enfermedad.

“Cuando el alma está enferma, el cuerpo no se encuentra bien”, en la antigüedad, el modo de vida cuando se estaba sano y la manera de cuidarse estando enfermo, mostraban el nivel cultural de individuo; la bella y la virtud formaban un todo, el ejercicio físico iba de la mano de la música, la danza y la poesía, además de servir tanto al cuerpo como al alma. En el tratamiento médico la dieta ocupaba el primer lugar, a continuación, venían las medicinas, y por último la cirugía.

Todas las grandes religiones del mundo poseen su propia comprensión del hombre y, en consecuencia, también de la salud y de la enfermedad; en nuestra cultura, ha sido la religión cristiana la que ha desempeñado y en gran medida sigue desempeñando un papel destacado.

En el cristianismo es frecuente interpretar la salud y la enfermedad a la luz de los textos bíblicos y la tradición espiritual de la Iglesia. Si estudiamos con detenimiento la enseñanza de la Iglesia, podemos afirmar que, desde las primeras comunidades, la salud depende de los tres elementos que integran al hombre: el cuerpo, el alma y el espíritu. Según esto, gozar de buena salud no significa sólo tener buena apariencia y forma física, sino también estar en una buena condición psíquica y espiritual.

Ciertamente el cristianismo es una religión que cura, esta afirmación tiene como base algunas ideas que encuentran su justificación en la persona y la enseñanza de Jesucristo y en el conjunto de la tradición patrística, litúrgica y ascética de la Iglesia.

Durante su vida terrena, Dios hecho hombre no solo anunció la Buena Noticia de la salvación, sino que el mismo curó enfermedades espirituales, mentales y físicas, Jesús es el salvador, que no solo salva de un peligro amenazador, sino que también cura a los enfermos.

La salvación no se limita, por lo tanto, a la esfera física del hombre, sino que afecta igualmente a su dimensión espiritual.

Las curaciones del Maestro son excepcionales; de hecho, a veces utiliza la curación como un primer paso hacia la purificación de los pecados, o viceversa. Los milagros de curación son signos y anuncios que ofrecen un anticipo de la victoria final sobre el reino de satanás.

Ahora la pregunta será, ¿Cómo católico, que puedo hacer para cuidar mi salud?... lo vemos en la próxima entrega. Paz y Bien.

 

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