NATALIDAD
Pbro. Alvaro Sánchez Quevedo
En 1974 siendo presidente de México Luis Echeverría, nació el Consejo Nacional de Población con toda una política demográfica que se convirtió en una política de estado, slogans como “vámonos haciendo menos”, “la familia pequeña vive mejor”, “planifica, es cuestión de querer”, inundaron todos los medios de comunicación propagando esta idea de que era urgente reducir el número de natalidad en nuestro país.
Durante los siguientes sexenios cada mandatario continuó apoyando bajo diferentes facetas esta visión política demográfica, hubo periodos donde se intensificó y existieron campañas agresivas en contra de la fertilidad ya sea de la madre o del padre.
En este 2026 el mismo INEGI remite que en el 2024, se presenta la tasa más baja de nacimientos en el país, 1 millón 672 mil 227 de nacimientos, lo cual representa un 8.16% menos que el año pasado. La Ciudad de México aparece como la entidad con la menor tasa de natalidad en todo el país, con 0.8% de hijos por mujer, por el contrario, el estado con el mayor número es Chiapas con 1.8, seguido de Guerrero con 1.6, y Durango y Zacatecas con 1.5.
Debido a la disminución de natalidad en la CDMX, el Colegio de México realizó en su área de investigación un ejercicio para descubrir las causas que originan esta realidad. Esta institución de educación superior señala 5: 1) La precariedad económica pues el 90% de los jóvenes ganan dos salarios mínimos. 2) Vivienda inaccesible, por todo lo complicado que resulta en la CDMX el adquirir una vivienda y las rentas tan altas. 3) Deseo de autorrealización personal, algunos señalaron el poder concluir sus estudios, y quizás realizar alguna especialización, además de poder viajar. 4) la falta de pareja confiable: la incertidumbre que genera el no contar con alguien que se comprometa en la manutención y educación del hijo/a. 5) las licencias de maternidad: las expectativas que se tienen de ser una excelente madre y como combinarlas con la realización profesional, y con el llamado reloj biológico de la maternidad, convirtiéndolo en todo un problema que se tiene que afrontar.Ante estos datos que me parecen interesantes, quiero señalar algunas cuestiones que según mi parecer son importantes, ya que influyen en los modelos y las dinámicas que viven las familias.
Primeramente, no podemos ser ingenuos y no darle un peso considerable al aspecto económico el cual influye grandemente en el proyecto para ser un padre o una madre de familia; en muchos de los casos no es que obedezcan al famoso slogan “la familia pequeña vive mejor”, más bien es constatar tristemente que en nuestro país no hay muchas oportunidades para prosperar económicamente, no es tanto tener pocos para darles mucho, sino como no hay tanto que dar, por eso es mejor que sean pocos.
Otro aspecto que llama la atención es el señalamiento de no contar con una pareja confiable como una causa que frena la paternidad/maternidad, este rubro considero que es efecto de lo frágil, superficial, desechable, que se han ido convirtiendo las relaciones de pareja, en un afán de defender la independencia, en una actitud basada en el principio de que “nada es para siempre”, en una ausencia de sacrificio y corresponsabilidad, obviamente que no existe el soporte, la estructura que pueda dar forma a una familia. Quizás no es que los jóvenes no quieran ser papás o mamás, mas bien no existen las condiciones emocionales, el compromiso de sostener una relación a largo plazo, la responsabilidad de asumir un rol tan importante como el de ser padre o madre. Surgen aquí algunas preguntas que pueden incomodar, pero ¿será que en casa estos jóvenes no contaron con modelos, paradigmas confiables de como ser un padre o una madre?, ¿será que en el acompañamiento que recibieron de sus padres, no se vivió el valor de la responsabilidad, del comprometerse con proyectos?, ¿será que la influencia social a través de muchos medios de querer vivir como eternos adolescentes permeó en muchos hogares?
Lo que los datos señalan con crudeza y realidad, es que muchos mexicanos en edad fértil no consideran la paternidad o la maternidad como una opción de vida. Más allá de visualizar un futuro donde todos vayamos envejeciendo y no existan nuevas generaciones, donde la productividad económica empezará a tener algunos problemas (como los que ya se ven en algunos países europeos que optaron por el control de la natalidad), se percibe todo un desafío como iglesia para evangelizar sobre el valor de la vida, sobre el don de la maternidad y paternidad, sobre el sacramento del matrimonio, de la importancia de formar una familia.