XXV Domingo del Tiempo Ordinario A “¿Me vas a tenerme rencor porque yo soy bueno?” Mateo 20, 1-16 - MAR ADENTRO - Seminario de Información y Evangelización de la Arquidiócesis de Acapulco

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domingo, 20 de septiembre de 2026

XXV Domingo del Tiempo Ordinario A “¿Me vas a tenerme rencor porque yo soy bueno?” Mateo 20, 1-16

 


Pbro. Lic. Bulmario Hernández Morales

 

INTRODUCCIÓN

Jesús sigue formando a sus discípulos. El evangelio de hace quince días nos habló acerca de la “corrección fraterna”; el domingo pasado sobre “la necesidad del perdón”; en cambio en este domingo nos enseña que “su bondad” supera los límites de la justicia y los méritos. En Jesús Dios nos revela la plenitud de su bondad: llama a fariseos y pecadores; judíos y paganos. Dios nos llama a todos. Su bondad no tiene límites. Esta bondad es la que el discípulo está llamado a practicar.

 

TEXTO DEL EVANGELIO Mateo 20, 1-16

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: "El Reino de los cielos es semejante a un propietario que, al amanecer, salió a contratar trabajadores para su viña. Después de quedar con ellos en pagarles un denario por día, los mandó a su viña. Salió otra vez a media mañana, vio a unos que estaban ociosos en la plaza y les dijo: 'Vayan también ustedes a mi viña y les pagaré lo que sea justo'. Salió de nuevo a medio día y a media tarde e hizo lo mismo. Por último, salió también al caer la tarde y encontró todavía a otros que estaban en la plaza y les dijo: '¿Por qué han estado aquí todo el día sin trabajar?' Ellos le respondieron: 'Porque nadie nos ha contratado'. Él les dijo: 'Vayan también ustedes a mi viña'. Al atardecer, el dueño de la viña dijo a su administrador: 'Llama a los trabajadores y págales su jornal, comenzando por los últimos hasta que llegues a los primeros'. Se acercaron, pues, los que habían llegado  al  caer  la  tarde  y  recibieron  un  denario  cada  uno.  Cuando les llegó su turno a los primeros, creyeron que recibirían más; pero también ellos recibieron un denario cada uno. Al recibirlo, comenzaron a reclamarle al propietario, diciéndole: 'Esos que llegaron al último sólo trabajaron una hora, y sin embargo, les pagas lo mismo que a nosotros, que soportamos el peso del día y del calor'. Pero él respondió a uno de ellos: 'Amigo, yo no te hago ninguna injusticia.

¿Acaso no quedamos en que te pagaría un denario? Toma, pues, lo tuyo y vete. Yo quiero darle al que llegó al último lo mismo que a ti. ¿Qué no puedo hacer con lo mío lo que yo quiero? ¿O vas a tenerme rencor porque yo soy bueno?' De igual manera, los últimos serán los primeros, y los primeros, los últimos''.

 

ELEMENTO PARA SU COMPRENSIÓN

 

·       El propietario de la viña. Es un terrateniente con capacidad para contratar un gran número de obreros. Es un hombre que sabe trabajar la tierra. Al amanecer ya está levantado, en la plaza del pueblo, contratando por el jornal habitual de la época: un denario. Es un hombre que le preocupan dos cosas: en primer lugar, que su finca rinda al máximo; pero también le preocupa que haya gente que termine el día sin nada que llevar a su casa. Es por ello que sale cuatro veces más a buscar jornaleros: a las 6 de la mañana ,9 de la mañana, a las 12


del día, e incluso a las 5 de la tarde. A estos últimos no les dice cuanto les va a pagar.

 

·       Al terminar la jornada manda a su administrador a pagar a los jornaleros. Le ordena que empiece por los últimos. Estos se sorprenden por recibir un denario, pues solo habían trabajado una hora. En cambio, los primeros, los de las 6 de la mañana alimentan la esperanza de recibir más. Pero oh sorpresa, reciben lo mismo. Era lógico que se indignaran y protestaran. Pero ¿Por qué Jesús plantea la parábola de esta manera? ¿Por qué el propietario no comenzó el pago con los primeros sino con los últimos? Porque sin el escándalo y la indignación de los primeros, no nos daríamos cuenta de la enseñanza de la parábola.

 

·       ¿Qué nos enseña la parábola? La comunidad a la que escribe Mateo estaba formada por judíos y paganos, predicar que Dios iba a recompensar igual a unos que a otros podía provocar un escándalo. Los judíos se sentían mejores y superiores. Por lo tanto, ¿cómo iban a recibir los mismo que a estos paganos recién convertidos? ¿qué habían pasado gran parte de su vida sin preocuparse de Dios y de sus hermanos? Su problema no es un tema de justicia, sino de soberbia y de envidia. Les molestó la bondad de aquel propietario.

 

DISCERNIMIENTO PERSONAL O COMUNITARIO (Hay tres pasos fundamentales para el discernimiento. Primer paso: “Me escucho; segundo paso: “escucho a los demás”; tercer paso: “escucho a Dios”).

 

Preguntas:

 

·       ¿Qué nos está sugiriendo Jesús con esta parábola?

·       ¿Es que Dios no actúa con los criterios de justicia e igualdad que nosotros manejamos?

·       ¿Será verdad que Dios, más que estar midiendo los méritos de las personas como lo haríamos nosotros, busca siempre responder desde su Bondad insondable a nuestra necesidad radical de salvación?

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