XXIII Domingo Ordinario A (Mt 18, 15–20) La comunidad cristiana, lugar de encuentro, diálogo y solidaridad - MAR ADENTRO - Seminario de Información y Evangelización de la Arquidiócesis de Acapulco

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sábado, 5 de septiembre de 2026

XXIII Domingo Ordinario A (Mt 18, 15–20) La comunidad cristiana, lugar de encuentro, diálogo y solidaridad



 Pbro. Lic. Bulmaro Hernández Morales


INTRODUCCIÓN


Después del anuncio de pasión y su resurrección y, de la confesión de fe de Pedro, Jesús se va dedicar a formar a la comunidad de discípulos. No solo mediante discursos, sino a través de lo acontece en la vida ordinaria de sus discípulos. En este domingo y el siguiente, Jesús abordará dos temas cruciales: “La corrección fraterna y el perdón”. Dado que la comunidad de discípulo no estaba exenta de conflictos y dificultades. Reflexionemos el texto de este domingo.

 

EVOCACIÓN DEL ESPÍRITU. Un Canto al Espíritu. LECTURAL DEL TEXTO. Mt. 18, 15-20

Si tu hermano te ofende, ve y corrígelo, tú y él a solas. Si te escucha has ganado a tu hermano. Si no te hace caso, hazte acompañar de uno o dos, para que el asunto se resuelva por dos o tres testigos. Si no les hace caso, informa a la comunidad. Y si no hace caso a la comunidad considéralo un pagano o un recaudador de impuestos. Les aseguro que lo que ustedes aten en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desaten en la tierra quedará desatado en el cielo. Les digo también que, si dos de ustedes se ponen de acuerdo en la tierra para pedir cualquier cosa, mi Padre del cielo se la concederá. Porque donde hay dos o tres reunidos en mi nombre, yo estoy allí, en medio de ellos.

 

ELEMENTOS PARA LA COMPRENSIÓN DEL TEXTO

 

·       Cuando de pronto alguien de la comunidad se porta de manera indebida, lo primero que hacemos es murmurar o bien criticar. La primera lectura de este domingo (Ezequiel 33, 7 – 9), nos recuerda el deber de dirigirnos al hermano a fin de que cambie de conducta. De no hacerlo y quedarnos callados, o en el peor de los casos criticarlo, de ello Dios nos pedirá cuentas.

·       En esta misma línea, el Evangelio de Mateo, nos invitar a no permanecer indiferentes. El tema que nos propone el texto es: “La Corrección Fraterna en la Comunidad Cristiana”. El Principio fundamental de la corrección fraterna en la comunidad de discípulos es: “la Salvación del hermano”. No es hacer chisme, ni mucho menos “leña del árbol caído”. Ahora bien, la corrección fraterna es un proceso: “Primero, se corrige personalmente; segundo, se hace con uno o dos testigos; se tercera, involucra a la Comunidad”.

·       El texto señala el aspecto sanador y terapéutico de la comunidad: “Díselo a la Comunidad”. La comunidad es responsable de los que han errado en el camino de la vida. La comunidad de discípulos ha de mirar, acoger y curar al hermano que se ha portado de manera indebida. En este sentido, el discípulo y la comunidad, asumen el aspecto sanador y terapéutico, por medio de la corrección


fraterna, en la medida que se mantiene constante en la oración (la oración como esa apertura a Dios y a los hermanos), y se reúne en el nombre del Señor (reunirse en nombre del Señor es asumir su proyecto, su evangelio, sus opciones y su estilo).

 

ILUMINACIÓN: VI PLAN DIOCESANO DE PASTORAL

 

·       Detrás de la corrección fraterna hay toda un visión antropológica y eclesiológica. El otro, es un hermano y antes de condenarlos habrá que buscar su salvación integral. Una visión y practica de una iglesia como “Lugar de Encuentro, Diálogo y Solidaridad.

·       En nuestro VI Plan Diocesano de Pastoral, afirmamos que Jesucristo soñó una Iglesia como lugar de Encuentro, Diálogo y Solidaridad. Y Para hacer de la Iglesia un lugar de Encuentro, Diálogo y solidaridad, necesitamos en primer lugar vivir la comunión. Y la vivencia de la comunión inicia cuando miro al otro como un bien y como un don. Lo primer que tenemos que aprender en la comunidad es mirar al otro como bien, y no su error o defecto. En segundo lugar, cuando la iglesia vivir y promover la “Cultural del Encuentro”. La cultura del encuentro nos permite mirar la necesidad del otro, tendemos puentes y, nos hacemos cercanos a los que sufren a causa de una caída. En tercer lugar, cuando la iglesia se hace “Casa de todos”. Donde todos, sin marginación alguna, encuentra refugio, ayuda y protección por más grandes que sean nuestros errores. La iglesia es una casa siempre abierta para todos. Y, en cuarto lugar, cuando la iglesia se convierte en un espacio motivador y sanador. La parroquia ha de ser un espacio donde se fortalezca la fe, se dé respuesta a las necesidades y preocupaciones más apremiantes de las personas, donde se discierne con criterio cristiano los problemas que suceden en la comunidad (Cf. “Jesucristo Soñó una Iglesia lugar de encuentro, diálogo y Solidad” .VI Plan Diocesano de Pastoral, 2020 – 2027. Arquidiócesis de Acapulco Pág. 48 – 50)).

 

COMPROMISO. ¿Cómo vivimos y practicamos la corrección fraterna en nuestra comunidad parroquial? ¿Qué necesitamos fortalecer, a nivel personal o comunidad, para ser una iglesia como espacio de encuentro, diálogo y solidaridad?

 

ORACIÓN. Te invitamos a realizar una oración, personas o comunitaria, con los elementos que más hayan resonado en tu interior.

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