TIMONEL: CUARENTA DIAS DE LA PASCUA DE MONS. CARLOS GARFIAS MERLOS -- CATORCE AÑOS DEL “PROGRAMA DE ATENCIÓN A VICTIMAS DE LAS VIOLENCIAS” - MAR ADENTRO - Seminario de Información y Evangelización de la Arquidiócesis de Acapulco

Breaking

domingo, 20 de septiembre de 2026

TIMONEL: CUARENTA DIAS DE LA PASCUA DE MONS. CARLOS GARFIAS MERLOS -- CATORCE AÑOS DEL “PROGRAMA DE ATENCIÓN A VICTIMAS DE LAS VIOLENCIAS”

 


Mons. Leopoldo González González

El jueves pasado, a los cuarenta días de la pascua de Mons. Carlos a la Casa del Padre, celebramos la Eucaristía en la Nueva Catedral para pedir a Dios Padre que le conceda el perdón de sus pecados y la bienaventuranza eterna, y para agradecerle tantas bendiciones que nos ha concedido a través de su persona y de su ministerio. Una de esas bendiciones es el “Programa de Atención a Víctimas de las Violencias” (PAVV) que impulsó y fortaleció, y que a inicios de este mes cumplió ya catorce años entre nosotros. 

Recordemos el objetivo de este programa: “Ofrecer apoyo profesional multidisciplinario a las personas víctimas de la violencia en sus diferentes formas (muertes, desapariciones, secuestros, intrafamiliar) para facilitarles un proceso de recuperación y sanación psicológica y espiritual, y estén en condiciones de responsabilizarse de su vida superando toda forma de victimización”.

Nos cuenta el Padre Jesús Mendoza: “Ya desde el año 2006 se anticipaba una verdadera crisis humanitaria, que fue llamando la atención de sectores de la Iglesia católica por el desafío que iban representando personas y familias víctimas de la violencia. En varias parroquias empezamos, de manera empírica, a atender a las víctimas que llegaban buscando ser escuchadas o requiriendo consuelo espiritual. Nos dábamos cuenta de que no sabíamos atender adecuadamente las necesidades de las víctimas en la fase de crisis ni en las secuelas que deja en ellas la violencia.

Fue en el año 2012 cuando hubo condiciones para realizar un aprendizaje sistemático sobre el acompañamiento que las víctimas requerían. Una comisión de obispos mexicanos fue a encontrarse con la Conferencia Episcopal de Colombia y a conocer algunas de las experiencias más significativas en sus esfuerzos para construir la paz en ese país, golpeado por la guerra desde décadas. Como fruto de esa visita, hubo acuerdos de colaboración, entre los que destacaba el apoyo en el tema de víctimas de la violencia.

Se eligieron seis parroquias de la ciudad, en las que se dieran también las condiciones necesarias… En cada parroquia se creó un “equipo levadura” con personas involucradas en procesos de evangelización, que tuvieran un perfil propio para esta actividad pastoral. Con seis equipos iniciamos un proceso de aprendizaje en el que agentes de pastoral de Colombia nos transmitieron sus experiencias, reflexiones y conocimientos, mismos que nosotros fuimos asimilando para diseñar un modelo que nos sirviera para dar respuesta a las necesidades fundamentales (espirituales, psicosociales y jurídicas) de las víctimas de nuestro entorno”.

Para mí es admirable la paz que hay en tantas personas, víctimas de las violencias, luego de haber vivido alguno de los “proyectos de paz”. Es una paz que les permite vivir sin odio en el corazón, buscar la verdad, la justicia restaurativa, que quien cometió el delito esté en un espacio donde no pueda seguir haciendo daño, donde se le ayude a recapacitar para luego volver de nuevo a la sociedad como la bendición que Dios hizo de él al crearlo. Muchas de esas personas, víctimas de las violencias, ahora han hecho de su experiencia de dolor y sufrimiento, una disposición para ayudar a quienes sufren lo mismo que ellas han sufrido. Para mí esto es una gracia muy grande del Señor Jesús.

+ Con mucho cariño agradecemos a Dios Padre el impulso tan comprometido de Mons. Carlos Garfias Merlos en la construcción de la paz. En su mensaje de toma de posesión del 22 de julio del año 2010, presentó los tres primeros principios de la construcción de la paz en la Diócesis y Provincia de Acapulco: “El Principio de la Inclusión”: para construir la paz, es necesario construir redes de ayuda y colaboración, con diversos actores y sectores; “el Principio de la Comunión”: la construcción de la paz tiene como punto de arranque y de llegada la comunidad. Es necesario reconstruir el tejido social; “el Principio de la Reconciliación”: la construcción de la paz se logra con la fuerza del perdón”. Quiso que “construir la paz con justicia” fuera el eje transversal de la pastoral, y se preocupó por capacitar a sacerdotes y laicos para ello. Hace unos cuatro años, al presentar los manuales de acompañamiento a víctimas de las violencias, un reportero preguntó a cuántas personas se había atendido en los centros de escucha: el registro entonces era de más de 4000. Ha sido muy grande bendición para todos estos hermanos nuestros y para la sociedad.  Ha sido la Palabra de Evangelio que toca su vida y ayuda a esas personas a no convertirse en victimarios, sino en artesanos de paz.

El Señor que hace cuarenta días llamó a Mons. Carlos a su presencia, le conceda en su misericordia, disfrutar la paz plena que sólo en Él podemos encontrar. Quien está con Dios no está lejos de nadie. Mons. Carlos nos siga recordando que “Cristo es nuestra paz” y nos siga invitando a caminar juntos, como peregrinos de esperanza y artesanos de paz.

“Dale, Señor, el descanso eterno”. “Luzca para él la luz eterna”. “Descanse en paz”. “Así sea”.

 

Remanso Dominical | XXVI Domingo del Tiempo Ordinario

XXVI Domingo del Tiempo Ordinario A "Yo les aseguro que los publicanos y las prostitutas se les han adelantado en el camino del Reino d...