L.C.
Héctor García A.| Codipacs Chilpancingo-Chilapa
Tercera recomendación, hacer cotidianamente una lectura espiritual. Hay que alimentar nuestra alma, hay que darle algo a la cabecita,
también hay que darle inspiración al corazón.
No tiene que ser larga tu lectura
espiritual, normalmente sirve más tener unos pocos autores de cabecera, pero
ser fiel a ellos.
Voy a recordar a uno de hermanos Capuchinos
Menores, que más he admirado yo y lo digo en público, lo he dicho muchas veces,
el Cardenal Raniero Cantalamessa, quien durante muchos años fue el Predicador
de la Casa Pontificia.
Las predicas del
Cardenal Raniero Cantalamessa —presentadas tradicionalmente durante los viernes
de Adviento y Cuaresma ante el Papa y la Curia Romana— se caracterizan por su
profundidad bíblica, la patrística y un tono eminentemente kerygmático (anuncio
directo del Evangelio).
·
El Centramiento en
Cristo (Cristocentrismo): Toda su predicación
orbita en torno a la persona viva de Jesucristo, el redescubrimiento de la
salvación por la fe y la vigencia de la Cruz en la vida cotidiana.
·
Neumatología (El
Espíritu Santo): Es ampliamente
reconocido por sus reflexiones sobre el Espíritu Santo. Define el
"Bautismo en el Espíritu" no como un sacramento nuevo, sino como la
revitalización de la gracia baptismal ya recibida.
·
Unidad Cristiana y
Ecumenismo: Sus palabras suelen
enfatizar la reconciliación entre cristianos de distintas confesiones,
destacando que lo que une a los creyentes en Cristo es infinitamente mayor que
lo que los separa.
A lo largo de sus
más de 40 años como predicador papal, varios momentos han destacado a nivel
mediático y eclesial por su valentía e impacto espiritual:
·
Las Homilías de
Viernes Santo en la Basílica de San Pedro: Cada año, por función de su cargo, Cantalamessa es
quien pronuncia la predicación en la Pasión del Señor frente al Pontífice. Sus
homilías suelen abordar temas éticos, sociales y de conversión interna con
directa honestidad.
·
El Apoyo al
Renovación Carismática Católica: Sirvió durante décadas como asistente eclesiástico
y guía espiritual del movimiento carismático católico (CHARIS), impulsando una
corriente de renovación espiritual dentro de la estructura institucional de la
Iglesia.
·
Petición al ser
nombrado Cardenal (2020): Al ser nombrado Cardenal por el Papa Francisco a
los 86 años, Cantalamessa solicitó una dispensa papal para no ser consagrado
obispo (requisito habitual para los cardenales), expresando su deseo de morir
vistiendo el hábito franciscano capuchino y dedicado exclusivamente a la
oración y la predicación.
Otro autor importante es Santo Tomás de
Aquino. A mí Santo Tomás me ha hecho muchísimo bien, me ha hecho inmenso bien.
Lo digo por todas partes, Santo Tomas de Aquino, al cual sigo estudiando.
¿Cuál es tu autor?. Hay gente que se pega
de otros santos, maravilloso, pero que tengas tu tus autores, que estés
creciendo en ello, es necesario. Uno no se forma solo en las homilías o en las
escuelitas. Además, no se te olvide que los santos son como páginas del
evangelio a lo largo de la historia. ¿Cuáles son tus santos, tus santas?. Es
necesario seguir aprendiendo.
Cuarta recomendación, vive la Eucaristía. Vívela. Pon
todo lo que pueda estar de tu parte. No todos los días se siente mucho, pero
pon de tu parte.
Recuerda que no es lo mismo “vivir la
Eucaristia” que solo “estar en la eucaristía”. En algún momento un hermano me
dijo: “para solamente estar en la eucaristía, de cuerpo presente, que sea solo
cuando te lleven en una caja”, en otros momento participa activamente y vívela.
Vivir
la Eucarístia, implica convertirse en una "ofrenda viva" que prolonga
en el mundo cotidiano lo que se celebra en el altar.
Para
un católico practicante, esto no es solo asistir al templo, sino permitir que
el misterio pascual (la vida, muerte y resurrección de Cristo) configure la
forma de pensar, actuar y relacionarse con los demás.
¿Cómo vivir la Eucaristía en la vida
cotidiana?
Las
cuatro partes o momentos clave de la Misa ofrecen una guía práctica para
estructurar el día a día:
1. Los Ritos Iniciales: Vivir en
reconciliación y humildad
· Acto
Penitencial cotidiano: Iniciar el día reconociendo la propia fragilidad, pidiendo perdón
y estando dispuesto a perdonar a los demás antes de guardar rencor.
· Crear
comunidad: La Misa empieza reuniendo a la asamblea. En la vida diaria, esto
se traduce en buscar la unidad en la familia, el trabajo y la parroquia,
evitando la división y el chisme.
2. Liturgia de la Palabra: Escuchar y
encarnar la verdad
· Lectura
diaria: Alimentarse de la Sagrada Escritura diariamente (no solo los
domingos), dejando que la Palabra de Dios guíe las decisiones profesionales,
familiares y éticas.
· Coherencia de
vida: Poner en práctica lo escuchado; ser testimonio de fe mediante las
obras y no solo con palabras.
3. Liturgia Eucarística: Entregar la
propia vida y dar gracias
· Ofertorio
personal: En el ofertorio se presentan el pan y el vino, fruto del trabajo
humano. Vivir este momento implica ofrecer a Dios las tareas diarias, el
esfuerzo en el trabajo, las alegrías y sufrimientos cotidianos.
· Actitud de
gratitud: Cultivar una mentalidad de acción de gracias habitual,
reconociendo que todo lo recibido es un don de Dios, incluso en medio de las
dificultades.
· Comunión e
Identificación con Cristo: Al recibir el Cuerpo de Cristo, la persona se une íntimamente a
Él. San Agustín decía: "Conviértete en lo que recibes".
Implica reflejar la paciencia, el amor y la misericordia de Cristo hacia los
demás.
4. Rito de Conclusión: Ser enviado al
mundo (Ite, missa est)
· Misión y
caridad: La palabra "Misa" proviene de la bendición de envío (missio).
La Eucaristía concluye con el mandato de ir en paz a amar y servir. Quien
comulga a Cristo debe buscarlo de forma prioritaria en los pobres, los
enfermos, los marginados y los necesitados.
· Apostolado
cotidiano: Ser "pan partido para los demás", entregando tiempo,
escucha y ayuda concreta a quienes nos rodean.
Otras Prácticas concretas para vivir la
Eucarístia
· Preparación
previa: Llegar con tiempo a la Misa, revisar las lecturas con antelación
y guardar el ayuno eucarístico con conciencia.
· Adoración
Eucarística: Visitar el Santísimo Sacramento durante la semana para cultivar
la intimidad en la oración fuera de la Misa.
· Comunión
espiritual: Hacer actos de fe y deseo de recibir a Cristo cuando no sea
posible asistir a la Misa diaria.
Quinta recomendación, haz Obras de
misericordia, tenemos que volver a hacer boy
scouts, o sea, que no termine el día sin hacer una acción buena, pero una
acción buena sin retorno. Lo que realmente forma el corazón es que la acción
sea sin retorno.
Hazle el bien a alguien que no tenga cómo
devolvértelo.
Y por último, Sexta recomendación,
tener una dirección espiritual o acompañamiento. A veces uno dice,
"Pero, ¿dónde voy a conseguir un director espiritual?" Empieza por
confesarte con frecuencia, algunos directores espirituales sugieren que sea al
menos cada tres meses, pero yo digo que cada mes esta bien. No vayan a pensar que
yo me considero referencia porque solo Dios sabe cuánta miseria cada uno tiene.
Pero yo, por ejemplo, eso se lo aprendí a
unos hermanos de la Renovación, hace muchos años, recordando que si nos
confesamos con cierta frecuencia, nos ayuda, para que el pecado no coja
ventaja. Y bueno, yo trato de seguir eso mismo.
El solo hecho de la confesión, escuchar una
palabrita, un consejo te ayuda, pero escucha, escucha: Tú no eres el único que
tiene batallas, tú no eres el único que se cansa, tú no eres el único que ha
caído, no eres el único que quiere levantarse.
El solo hecho de escuchar, el hecho de
consultar, todo eso va levantando.
En síntesis, la vida espiritual se reactiva
cuando la persona une sacramentos, oración, lectura, caridad y disciplina.
