XXVI Domingo del Tiempo Ordinario A
"Yo les aseguro que los publicanos y las prostitutas se les han adelantado en el camino del Reino de Dios”
Mateo 21, 28-32
INTRODUCCIÓN
Nos encontramos ya en la recta final del año litúrgico pastoral (22 de noviembre). Los últimos domingos de este año, nos recordarán los momentos finales de la actividad de Jesús en Jerusalén, los días previos a su pasión. Este domingo y el siguiente Jesús lanzará una critica dura contra los sacerdotes y ancianos del pueblo: no escucharon a Juan el Bautista; son peores que los recaudadores de impuestos y las prostitutas; y por apoderarse de la viña. El evangelio de este domingo se ubica en el segundo punto.
LECTURA DEL TEXTO Mt 21, 28-32
En aquel tiempo, Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: "¿Qué opinan de esto? Un hombre que tenía dos hijos fue a ver al primero y le ordenó: 'Hijo, ve a trabajar hoy en la viña'. Él le contestó: 'Ya voy, señor', pero no fue. El padre se dirigió al segundo y le dijo lo mismo. Éste le respondió: 'No quiero ir', pero se arrepintió y fue. ¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre?" Ellos le respondieron: "El segundo". Entonces Jesús les dijo: "Yo les aseguro que los publicanos y las prostitutas se les han adelantado en el camino del Reino de Dios. Porque vino a ustedes Juan, predicó el camino de la justicia y no le creyeron; en cambio, los publicanos y las prostitutas, sí le creyeron; ustedes, ni siquiera después de haber visto, se han arrepentido ni han creído en él''.
ELEMENTOS PARA SU COMPRENSIÓN
- Nos encontramos con una parábola exclusiva de Mateo. Jesús dirige esta parábola a “los sumos sacerdotes y ancianos del pueblo” (los garantes de la religión israelita). El pueblo los miraba con descontento por su hipocresía. Es una parábola dicha en el templo (símbolo del poderío político, económico y religiosas de aquella época). En ambiente es de rechazo de los dirigentes religiosos hacia Jesús. Rechazo que va a terminar con su muerte. Pues en este marco, Jesús les hace una denuncia durísima: “yo les aseguro que los publicamos y las prostitutas se les han adelantado en el camino del Reino de los Cielos”.
- ¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre? La parábola es muy simple pero profunda. Es la historia de un padre que tiene dos hijos. El primero es rebelde contestón, mal educado. Le pide que vaya a trabar a su campo. Les responde “no quiero” (en el contexto social de la época contradecir al padre constituía una afrenta muy grande). Pero después recapacita, se arrepiente y va. En cambio, el segundo es formal, educado, fino, sonriente. También el padre le pide que vaya a trabajar a su campo. Responde de forma correcta e inmediata: “voy Señor, pero no fue”. En el proyecto del Reino de los cielos no se necesita decir palabras bonitas, tampoco protestar o gritar mucho. Lo importante es actuar en lo cotidiano y ordinario de la vida. Hacer la voluntad del Padre.
- La Parábola de los dos hijos representa a diversos personajes. Al pueblo histórico de Israel que dijo que sí pero que no cumplió la Alianza. A la generación de entonces con respecto a la predicación de Juan el Bautista (la llamada a la conversión) y la predicación de Jesús (el anuncio del Reino de los Cielos). El otro hijo representa a cualquier que se arrepiente y busca la conversión. A los que escucharon a Juan y se arrepintieron. A los paganos que se arrepintieron y creyeron a Jesús. La parábola nos representa también a nosotros ¿Con cuál de ellos me identifico?
- “¿Qué nos dice esto a nosotros? Que no existe una vida cristiana con reglas fijas, construida científicamente en la cual basta con cumplir algunas normas para tranquilizar la conciencia: la vida cristiana es un camino humilde de una conciencia que nunca es rígida y siempre está en relación con Dios, que sabe arrepentirse y confiarse a Él en su propia pobreza, sin presumir nunca de bastarse por sí misma. Así se superan las versiones revisadas y actualizadas de aquel mal antiguo, denunciado por Jesús en la parábola: la hipocresía, la doble vida, el clericalismo que se acompaña del legalismo, el alejamiento de la gente. La palabra clave es arrepentirse: es el arrepentimiento lo que permite no endurecerse, el transformar un no a Dios…en un sí, y el sí al pecado…en un no por amor al Señor. La voluntad del Padre, que cada día delicadamente habla a nuestra conciencia, se cumple sólo en la forma del arrepentimiento y de la conversión continua. En definitiva, en el camino de cada uno hay dos caminos: ser pecadores arrepentidos o ser pecadores hipócritas. Porque lo que cuenta no son los razonamientos que justifican e intentan salvar las apariencias, sino un corazón que avanza con el Señor, que lucha cada día, se arrepiente y regresa a Él. Porque el Señor busca a los puros de corazón y no a los “puros por fuera” … (De la homilía del Papa Francisco, en su visita a Bolonia, domingo 1 de octubre del año 2017)
DISCERNIMIENTO PERSONAL O COMUNITARIO (Hay tres pasos fundamentales para el discernimiento. Primer paso: “Me escucho; segundo paso: “escucho a los demás”; tercer paso: “escucho a Dios”).
Preguntas:
- ¿Qué nos enseña la parábola?
- ¿En qué nos compromete?


