L.C.
Héctor García A.| Codipacs Chilpancingo-Chilapa
Recordemos
que la semana pasada hablábamos de la primera recomendación, es trabajar
nuestra salud mental, y para hacerlo, primero se puede trabajar en
el autocuidado, en un sano autocuidado. La primera de las formas de
fortalecer nuestra salud mental y espiritual es construir hábitos, y que, según
los expertos, se necesitan al menos tres semanas continuas, de esa repetición
de actos, para poder hacerlo.
Aunque esto representa una lucha continúa,
si es posible hacerlo.
Otro ejemplo, en lo alimentario, hay
personas que dicen, "Estoy comiendo demasiado carbohidrato. Muchos
sufrimos por eso. "Y después a uno le dan rosquillas de arroz”, entonces
es complicado. Entonces estoy sufriendo con eso.
Pero después de tres semanas de tener una
cierta disciplina, empieza a disminuir esa urgencia, ese verbo, repito, en
inglés, me encanta, ese craving (antojo), baja, empieza a bajar, es mucho más
manejable la cosa.
Las
Adicciones
El tema de las adicciones es mucho más complejo, que ¿cuál es la diferencia entre un mal hábito y una adicción.?
Las dos diferencias principales tienen que
ver, una desde el punto de vista cuantitativo y otra desde el punto de vista
cualitativo.
Desde el punto de vista cuantitativo se
describe con esta frase que la he oído en reuniones de alcohólicos anónimos y
es lenguaje común entre ellos. “Un trago es una borrachera”, es decir, como que
hay un disparador que es tan fuerte que, con una sola instancia, con un solo
episodio, con un solo estímulo, ya la persona no puede contenerse.
Es impresionante, y seguro, algunos de
ustedes lo habrán vivido o lo habremos vivido, u otras personas que usted
conoce lo han vivido y usted se da cuenta de eso.
La persona que no logra contenerse, lleva 8
meses de sobriedad, por ejemplo, en el caso del licor, lo invitan a una reunión
y entonces le dicen, "No, hombre, no sea agua fiestas, tómese uno.” Ese
uno no existe, se toma uno y ya no puede parar.
Eso es típico de la adicción, la persona
que tiene un mal hábito, pero no es todavía adicción, se toma uno, por
supuesto, siente el estímulo, siente ganas, pero todavía lo puede controlar, y
esa es la otra diferencia.
La diferencia
cuantitativa es que un solo trago dispara un comportamiento y la diferencia
cualitativa es la urgencia, el nivel de urgencia, el nivel de
dependencia de ese estímulo o lo que hemos llamado con la palabra en inglés
craving o antojo, esa intensidad que en los casos más graves llega incluso a
desestabilizar mentalmente a la persona.
Ustedes han oído, por ejemplo, de las
personas que tienen alucinaciones, lo que se llama el síndrome de abstinencia.
La persona que ha consumido mucho eh
narcóticos o ha consumido mucho licor, trata de parar, pero empieza a presentar
unas situaciones de ansiedad, unas situaciones de dolor, unas alteraciones
totales en el sueño, eso es lo típico de una adicción.
Cuando hablamos de adicciones, tenemos que
ser muy responsables.
¿En qué sentido? Si detectamos una
auténtica adicción en nosotros, por favor, no le demos vueltas. Necesitamos
ayuda profesional, la necesitamos.
Otra característica es la intensidad
cualitativa de la adicción es que lleva a la
persona a sacrificar incluso sus propios principios. Creo que todos habríamos
oído historias, por ejemplo, de adictos que necesitan dinero para conseguir sus
narcóticos, sus sustancias.
Necesitan dinero y entonces empiezan a
robar o empiezan a delinquir, un caso que yo conocí, es muy dramático, un
muchacho con una situación de adicción al juego y me decía este muchacho con
lágrimas en los ojos, "Es que no puedo contenerme. Ya le estaba diciendo
mentiras a la abuelita, al tío, al que se dejara, para qué le prestara dinero,
para tratar de sacarle un reloj para malvenderlo, en los que fuera.
Eso es típico de una adicción y eso es lo
que se llama el ímpetu o la intensidad cualitativa. Quiero ser muy claro, si
hay, en ti, alguna adicción con esas características cuantitativas y
cualitativas, no lo pienses más, necesitas ayuda profesional. Y esa ayuda
profesional a veces incluye, incluso incluye que la persona tiene que cambiar
su lugar de vivienda por lo menos durante un tiempo.
Para la verdadera superación de una
adicción fuerte, esa que hace que la persona sacrifique lo que sea, mienta a
quien tenga que mentirle, destroce a quien tenga que destrozar para satisfacer
su adicción, se requiere que la persona esté en un entorno diferente, que tenga
un acompañamiento profesional.
Y ahora, anoten estos números, que a mí me
pareció exagerada hasta que empecé a darme cuenta de toda la sabiduría que
había ahí, se necesitan 3 años, por lo menos 3 años de tratamiento, para poder
superar esa adicción.
Entonces, el tema de los hábitos hay que
saber tratarlo con responsabilidad. Si lo que tenemos son malas costumbres, que
eso yo creo que nos ha pasado a todos, pues por eso algunos recaen en pecados,
si lo que tenemos son malas costumbres, pero no llegan al nivel de adicción.
Claves para fortalecer la Salud Mental.
Claves para fortalecer esa salud mental:
rutinas de sueño, de alimentación y de actividad física.
El
ser humano es extraño, nosotros como seres humanos, necesitamos tanto la
repetición como la novedad. El ser humano no puede vivir en la sola repetición
porque la siente como una cadena, pero tampoco puede vivir en la sola novedad
porque entonces la siente como un caos.
Entonces, entre la prisión de la repetición
y el caos de la novedad absoluta, hay que saber encontrar ese término medio.
Que en mi vida haya unos ingredientes de
novedad, pero que en mi vida haya unas columnas que son los buenos hábitos. Ese
es el principio fundamental para la recuperación y el mejoramiento de la salud
mental.
Segunda recomendación, decían los antiguos, y creo que eso no está desmentido, mente sana
en cuerpo sano. Todo trabajo de salud mental va unido a un trabajo de salud
física y espiritual.
¿Qué tipo de actividades nos ayudan?
Caminar ayuda mucho, nadar, si lo pueden hacer, ayuda mucho, practicar gimnasia
ayuda mucho, ayuda a liberar tensiones, mejora el estado de ánimo, eso ayuda.
Son verdaderos auxilios.
Tercera recomendación, espacios
de silencio. Vivimos en una época de exceso de información, exceso de
estímulo.
Hay que educarse también en el silencio,
los espacios de silencio, de oración, la reflexión, el solo hecho de respirar
profundo. No le metamos a esto orientalismo, por favor, ni le metamos yoga, que
no hace falta. No tienes que darle nombres hindúes para que la cosa te sirva.
Una buena rutina de gimnasia, una respiración profunda, ayudan a la calma
interior, a la claridad mental. Cuida tu cuerpo.
Cuarta recomendación, conexión social. ¿Cómo estamos?, ¿Usted con quién y cómo descansa? la conexión
social positiva es necesaria. Yo sé que una persona rodeada de buenos amigos,
la familia, a veces incluso los mismos grupos apostólicos, pero no en dimensión
de trabajo, sino de compartir.
Si existe esa red de apoyo, esa cercanía
con quien sabes que cuentas, eso te hace estar más tranquilo.
Pero si tú no tienes una respuesta
concreta, real, a la pregunta con quién y cómo descansas, algo seguramente está
fallando. Pero no lo miremos desde lo negativo, mirémoslo desde lo positivo. ¿Y
qué es lo positivo? Lo positivo es, puedes hacer algo por ti. Buscar y
encontrar eso, con quién y cómo se descansas.
En próximo espacio hablaremos sobre el
descanso positivo.

