sábado, 15 de agosto de 2026

COMUNICADO: DÍA MUNDIAL DE LA ASISTENCIA HUMANITARIA

 


Mons. Leopoldo González González


El próximo miércoles, 19 de agosto, celebramos el Día Mundial de la Asistencia Humanitaria. Esta celebración tiene varias intenciones: la primera, reconocer, aplaudir y agradecer a las personas que arriesgan sus vidas llevando ayuda a quienes se encuentran afectados por alguna crisis humanitaria, es decir, en una situación de emergencia que amenaza la salud, la seguridad o el bienestar de una comunidad o grupo de personas de un país o una región. La segunda intención es invitar a los gobiernos de las naciones para que apoyen a las personas que ayudan en las crisis que se sufren en tantas partes del mundo. Recordar y exigir que conforme al derecho internacional, en los conflictos armados, las partes que desgraciadamente están enfrentadas deben permitir y facilitar la prestación de ayuda humanitaria a las personas necesitadas, y que las personas civiles, incluido el personal humanitario y médico, deben ser respetadas y protegidas. Y la tercera intención es celebrar la humanidad que nos une, ese lazo entrañable que nos hace condolernos de quien sufre y nos impulsa a tenderle la mano en su necesidad.

+ En las crisis humanitarias que hemos sufrido a causa de los huracanes y sismos muchas personas se han acercado a nosotros para tendernos la mano. Volvamos a recordarlas con gratitud y admiración. También recordemos con alegría todos aquellos gestos que nosotros pudimos tener para cuidar y ayudar a quienes estaban en situación más difícil que nosotros. Caigamos a la cuenta que esas actitudes hacen luminosa nuestra vida, al recordarlas nos dan energía y arraigan la esperanza. Esto nos refuerce en esa orientación. Las situaciones críticas son ocasión para sacar lo mejor de nosotros mismos y dándonos la mano salir adelante.

+ También miremos con gratitud a todas aquellas comunidades que, han acogido a grupos y poblaciones que al ser desplazadas por la violencia se han visto en situaciones de emergencia. Desgraciadamente en algunas de nuestras regiones hay pueblos que han ido quedando casi solos por amenazas o por la violencia ejercida por grupos criminales. Ayudar en esas crisis, acercarnos a esas personas en su sufrimiento, nos hace caer a la cuenta de que el cuidado del bien común ciertamente incluye la seguridad para poder quedar en nuestra casa, en nuestro pueblo, como lo dijo una de estas víctimas.  Nos dice el Papa León XIV: “Dar espacio, en la información y en la educación, a la mirada y a la voz de las víctimas ayuda a tomar verdadera conciencia del abismo de maldad que encierra la guerra y, en general, toda forma de violencia; a no aceptar como normal la lógica del conflicto; a no apartar la mirada cuando se comete una afrenta contra la dignidad humana; y a devolver a las personas afectadas la dignidad de ser reconocidas y escuchadas” (D H).

+ Esta conmemoración sea también ocasión para “celebrar y fortalecer la humanidad que nos une”. Asistir al necesitado no es asunto de unos cuantos sino de todos. Es punto central de humanidad. Atender a las personas en estas situaciones críticas ha de ser una acción comunitaria, de la sociedad en su conjunto. Enseñaba San Juan Crisóstomo que nuestra oración no ha de ser: ‘No nos hagas necesitar de nadie’, sino más bien: ‘No permitas que cuando nos hallemos necesitados, se nieguen a socorrernos los que lo pueden hacer’. Pues no es un mal necesitar de las riquezas de otro, sino dilapidar lo que es de los demás”, es decir aquello que no nos es necesario a nosotros. Cada uno podemos realizar algo para hacer nuestro mundo más humanitario.

Guardemos una gratitud muy grande a las personas que arriesgan su vida por ayudar a los demás en situaciones críticas, y esa gratitud nos mueva a sumarnos a su labor en lo que esté en nuestras manos realizar.