Remanso Dominical | Domingo XVII del Tiempo Ordinario A: “Lleno de alegría, va y vende cuanto tiene” (Mt 13, 44-52) - MAR ADENTRO - Seminario de Información y Evangelización de la Arquidiócesis de Acapulco

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sábado, 25 de julio de 2026

Remanso Dominical | Domingo XVII del Tiempo Ordinario A: “Lleno de alegría, va y vende cuanto tiene” (Mt 13, 44-52)

 Domingo XVII del Tiempo Ordinario A 

“Lleno de alegría, va y vende cuanto tiene” 

(Mt 13, 44-52) 


Pbro. Lic. Bulmaro Hernández Morales

INTRODUCCIÓN 

“Jesús trataba de comunicar a la gente su experiencia de Dios y de su gran proyecto de ir haciendo un mundo más digno y dichoso para todos. No siempre lograba despertar su entusiasmo. Estaban demasiado acostumbrados a oír hablar de un Dios sólo preocupado por la Ley, el cumplimiento del sábado o los sacrificios del Templo. Jesús les contó dos pequeñas parábolas para sacudir su indiferencia. Quería despertar en ellos el deseo de Dios. Les quería hacer ver que encontrarse con lo que él llamaba "reino de Dios" era algo mucho más grande que lo que vivían los sábados en la sinagoga del pueblo: Dios puede ser un descubrimiento inesperado, una sorpresa grande” (J.A. Pagola). 

TEXTO DEL EVANGELIO Mt 13, 44-52 

En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: "El Reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en un campo. El que lo encuentra lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, va y vende cuanto tiene y compra aquel campo. El Reino de los cielos se parece también a un comerciante en perlas finas que, al encontrar una perla muy valiosa, va y vende cuanto tiene y la compra. También se parece el Reino de los cielos a la red que los pescadores echan en el mar y recoge toda clase de peces. Cuando se llena la red, los pescadores la sacan a la playa y se sientan a escoger los pescados; ponen los buenos en canastos y tiran los malos. Lo mismo sucederá al final de los tiempos: vendrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los arrojarán al horno encendido. Allí será el llanto y la desesperación. ¿Han entendido todo esto?'' Ellos le contestaron: "Sí". Entonces él les dijo: "Por eso, todo escriba instruido en las cosas del Reino de los cielos es semejante al padre de familia, que va sacando de su tesoro cosas nuevas y cosas antiguas". 

ELEMENTOS PARA SU COMPRENSIÓN

  • Resucitar la generosidad y la alegría. Este domingo nos encontramos con dos parábolas propias de Mateo: la del tesoro y la perla preciosa. Ambas parábolas intentan responder a un par de preguntas que rondaban en la cabeza de los discípulos: ¿Vale la pena seguir a Jesús? ¿Tendrá sentido luchar por el proyecto del Reino? Estas parábolas Jesús las dirige a los discípulos, personas que han realizado la experiencia de dejarlo todo por seguir a Jesús. Pero ahora, se encuentran en un momento de crisis. En este sentido, las parábolas intentan restaurar la generosidad, el entusiasmo y la alegría con la que han iniciado.
  • “Un tesoro escondido”. La clave para comprender esta parábola está en las palabras: “Por la alegría que le da, va, vende todo lo que tiene y compra aquel campo”. Desbordado por una inmensa alegría, se desprende todo con tal de adquirir aquel campo. Para aquel pobre hombre que de forma inesperada encuentra aquel tesoro, todo le parece sin valor en comparación con lo que ha encontrado. Así sucede con el Reino de los Cielos; quien lo encuentra se desborda de una inmensa alegría que lo impulsa hasta el sacrificio absoluto de sí mismo y de todo lo personal, con tal de adquirir el Reino.
  • “Al encontrar una perla muy valiosa, va y vende cuanto tiene y la compra”. La perla valiosa es signo del Reino de los Cielos. El que la encuentra, se llena de alegría, pero también de un inmenso valor, y es capaz de desprenderse de todo con el fin de conseguirlo. Al igual que la parábola del tesoro escondido, estas parábolas son una invitación a seguir a Jesús y a luchar por la construcción del proyecto del Reino de los Cielos: “vale la pena venderlo todo por Él”. “Vale la pena jugarse la vida por el Reino de los Cielos”. “Vale la pena entregar la vida por Jesucristo”.
  • “Ponen los buenos en canastos y tiran los malos”. La tercera parábola es la de la red: la comparación con el Reino no estando con la red, que contiene peces buenos y malos, sino con la acción final de separar unos de otros. La parábola tiene un primer carácter escatológico (Juicio final). En el Reino de Dios, en su fase terrestre, habrá buenos y malos, pero al final tendrá que haber una separación. La tercera parábola también tiene un carácter más existencial o terrenal. En la comunidad hay hermanos que no viven de acuerdo a los valores del Reino, que no mantiene esa experiencia de haber descubierto un tesoro o una perla. ¿Qué hacer con ellos? La respuesta es muy dura, pero conviene completarla con Mt 25 31 – 46, donde se nos dice quiénes son los buenos y los malos. Los buenos son quienes, sabiéndolo o no, se preocupan de los débiles y necesitados de la comunidad. 

DISCERNIMIENTO PERSONAL O COMUNITARIO 

(Hay tres pasos fundamentales para el discernimiento. Primer paso: “Me escucho; segundo paso: “escucho a los demás”; tercer paso: “escucho a Dios”). 

Preguntas

  1. ¿Valdrá la pena entregar la vida por Jesucristo? 
  2. ¿Es el Reino de Dios mi principal motivación y tarea? 

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