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sábado, 25 de julio de 2026

Cuidar la imagen para cuidar la fe: la restauración de Padre Jesús de Petatlán

 Cuidar la imagen para cuidar la fe: la restauración de Padre Jesús de Petatlán

Seminarista Alejandro Estrada

Una imagen religiosa no es un adorno. Es un Evangelio tallado. Cuando la tocamos con fe, cuando le ponemos una veladora, cuando la vestimos, la estamos haciendo parte de nuestra historia. Por eso también necesita cuidado. Y por eso, al restaurarla, no la estamos “arreglando”, la estamos devolviendo a su verdad.

Con motivo de la próxima fiesta, queremos contar lo que se le hizo a nuestro Padre Jesús y dar gracias a quienes lo hicieron con manos expertas.

1. Tres siglos de cuidado

Al revisar la base de la escultura, barnizada y con un herraje donde se sostiene la cruz, encontramos la memoria de nuestro pueblo: inscripciones hechas a mano que registran restauraciones anteriores.

1ª restauración – 1864, con el P. Mateo Molina. En tiempos de la Diócesis de Michoacán, cuando Petatlán aún era doctrina lejana. El pueblo ya entendía que la imagen necesitaba manos que la preservaran.

2ª restauración – 1990, con el P. Gregorio Bello. Después del sismo de 1943 que tiró la torre y dejó solo paredes cuarteadas, la imagen también fue restaurada.

3ª restauración – 2010, con el P. Emmanuel Villalobos. Una intervención de devoción, pero que con el tiempo dejó repintes y materiales que alteraron su policromía original.

2. ¿Qué presentaba la imagen antes de esta intervención?


El informe técnico del proyecto actual, encabezado por la Mtra. Claudia Alejandra Garza Villegas, describe una escultura en madera policromada, probablemente del siglo XVIII, que representa a Jesucristo en su tercera caída: semidesnudo, con solo un cendal o paño de pureza, hincado sobre una rodilla, sosteniendo la cruz con el brazo derecho, con ojos de vidrio en forma de media cazuela y cabello no tallado porque porta peluca y vestimentas. Su anatomía es de complexión mediana, muy bien trabajada, de madera maciza, sin ahuecar.

La escultura presentaba deterioros que comprometían su estabilidad y modificaban sus valores artísticos, históricos y tecnológicos. Estaba en un estado alterado, muy diferente a como fue concebida, con dos intervenciones inadecuadas: una de 1990 y otra de 2010. Había pérdidas de la capa pictórica, craqueladuras, barnices oxidados y resanes gruesos que le daban volumen que no le corresponde.

3. ¿Qué se le hizo ahora?

El trabajo no fue repintar, fue revelar. Con criterio de conservación y con supervisión, el equipo realizó:

a) Limpieza y consolidación. Se estabilizaron las capas de preparación y color que se estaban

desprendiendo para que no se perdiera más policromía original.

b) Resane. Las áreas con pérdidas fueron resanadas con pasta de carbonato de calcio y cola de conejo, aplicada con pinceles y espátulas. Una vez seca, se dio acabado liso con lijas y paños. Donde la base de preparación original estaba expuesta, se decidió solo resanar los faltantes más bajos para no volver a cubrir el estrato original y no darle volumen falso a la escultura.

c) Reintegración cromática. Para devolverle integridad visual, los faltantes fueron reintegrados con pinturas al barniz y, en zonas donde era necesario oscurecer el blanco del resane. Se había propuesto la técnica de rayado visible (rigatino), pero por la cantidad de lagunas y por ser una imagen de alto valor devocional, se determinó, junto con la supervisión, realizar un sistema mimético que le devolviera su rostro sereno sin inventar nada.

Hoy, Padre Jesús vuelve a mirar como al inicio: con ojos de vidrio que parecen húmedos, la sangre no exagerada, la encarnación limpia, el cuerpo en su justa medida. Se ve frágil y fuerte a la vez, como el día que lo encontraron bajo la parota.

4. Gracias

Agradecemos de corazón a quienes pusieron su ciencia al servicio de la fe:

Mtra. Claudia Alejandra Garza Villegas, Licenciada en Restauración por la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía “Manuel del Castillo Negrete”, responsable del proyecto. Quien colabora tambien en la Comisión de Arte Sacro y Bienes Culturales de la CEM.

Rest. Naitzá Santiago Gómez y Rest. Ixchel Luna Coria, por sus horas de trabajo fino, con lupa y pincel.

Gracias porque no solo restauraron madera. Nos ayudaron a seguir creyendo que Dios se deja tocar.

Si quieres escuchar todo el informe por parte de la responsable del proyecto te invitamos a mirar la transmisión de manera integra: https://www.youtube.com/live/bzxBVM4yIIA?si=9btLM5P9IEfG8T9N




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