XVIII Domingo del Tiempo Ordinario
“Denles de comer”
Mt. 14, 13-21
Pbro. Bulmaro Hernández Morales.
INTRODUCCIÓN
“Ante la multitud que lo seguía y —por decirlo así— «no lo dejaban en paz», Jesús no reacciona con irritación, no dice: «Esta gente me molesta». No, no. Sino que reacciona con un sentimiento de compasión, porque sabe que no lo buscan por curiosidad, sino por necesidad. Pero estemos atentos: compasión —lo que siente Jesús— no es sencillamente sentir piedad; ¡es algo más! Significa com-partir, es decir, identificarse con el sufrimiento de los demás, hasta el punto de cargarlo sobre sí. Así es Jesús: sufre junto con nosotros, sufre con nosotros, sufre por nosotros. Y la señal de esta compasión son las numerosas curaciones que hizo. Jesús nos enseña a anteponer las necesidades de los pobres a las nuestras. Nuestras exigencias, incluso siendo legítimas, no serán nunca tan urgentes como las de los pobres, que no tienen lo necesario para vivir” (Papa Francisco, Ángelus, 3 agosto 2024).
TEXTO DEL EVANGELIO Mt. 14, 13-21
En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan el Bautista, subió a una barca y se dirigió a un lugar apartado y solitario. Al saberlo la gente, lo siguió por tierra desde los pueblos. Cuando Jesús desembarcó, vio aquella muchedumbre, se compadeció de ella y curó a los enfermos. Como ya se hacía tarde, se acercaron sus discípulos a decirle: “Estamos en despoblado y empieza a oscurecer. Despide a la gente para que vayan a los caseríos y compren algo de comer”. Pero Jesús les replicó: “No hace falta que vayan. Denles ustedes de comer”. Ellos le contestaron: “No tenemos aquí más que cinco panes y dos pescados”. Él les dijo: “Tráiganmelos”. Luego mandó que la gente se sentara sobre el pasto. Tomó los cinco panes y los dos pescados, y mirando al cielo, pronunció una bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos para que los distribuyeran a la gente. Todos comieron hasta saciarse, y con los pedazos que habían sobrado, se llenaron doce canastos. Los que comieron eran unos cinco mil hombres, sin contar a las mujeres y a los niños.
ELEMENTOS PARA SU COMPRENSIÓN
- “Al enterarse Jesús de la muerte de Juan el Bautista, subió a una barca y se dirigió a un lugar apartado y solitario”. Cuando los discípulos de Juan le comunican a Jesús la muerte del maestro, Jesús se retira en la barca a un sitio apartado. Este detalle es significativo de su postura. No va en busca de Herodes a denunciarlo. Huye, para poder seguir cumpliendo su misión. No sabemos cómo, la gente se entera de que Jesús se ha ido y lo siguen por tierra desde los pueblos. Al desembarcar, Jesús se lleva la sorpresa de encontrarla delante, pero no se irrita. Siente compasión y cura a los enfermos.
- “Denles ustedes de comer”. Al caer la tarde, los discípulos aconsejan a Jesús que despida a la multitud para que vayan a buscar de comer. Jesús: «les dice No hace falta que vayan. Dadles ustedes de comer». ¿Cómo interpretar estas palabras y este episodio de la vida Jesús? Existen varias interpretaciones: una histórica, otra escriturística, otra racionalista y la última que hace referencia a la Eucaristía. Esta última interpretación se fija en dos detalles importantes. El primero, el evangelista Mateo en la repartición de los panes: no menciona los peces. Si se omite, es por una intención premeditada: acentuar la importancia del pan, con su clara referencia a la Eucaristía. El segundo, centra su mirada en el verso 19 del texto, en el que encontramos cuatro expresiones en clara referencia a la eucaristía: “Jesús tomó los cinco panes y los dos peces”; “levantó los ojos al cielo”; “pronunció la bendición”; “partió los panes y los dio a los discípulos”. El milagro de la multiplicación de los panes es una expresión viva y concreta de la compasión y misericordia de Jesús hacia los pobres; es un signo de la presencia operante del Mesías; es el anuncio de la futura eucaristía.
- ¿Qué mensaje o enseñanza nos deja este pasaje? Primero, Jesús se compadece de nosotros y manifiesta su poder alimentándonos con su cuerpo y su sangre. Segundo, movidos por compasión tenemos la obligación de preocuparnos por las necesidades materiales de los demás. “La credibilidad de la iglesia pasa el camino del amor misericordioso y de la compasión que se abre a la esperanza, esa credibilidad pasa también por el testimonio personal: que no se trata solo de encontrar a Cristo en los pobres, sino que también los pobres reciban a Cristo en nuestros actos” (VI Plan Diocesano de Pastoral, n. 15, 2020 – 2027).
DISCERNIMIENTO PERSONAL O COMUNITARIO
(Hay tres pasos fundamentales para el discernimiento. Primer paso: “Me escucho; segundo paso: “escucho a los demás”; tercer paso: “escucho a Dios”).
Preguntas:
- ¿Sigue saciando Jesús nuestra hambre, nos sigue ayudando en los momentos de necesidad?
- ¿Me preocupo y ayudo a resolver las necesidades materiales de los pobres de la comunidad?